Santamaría ha acusado a Adriá de "llenar sus platos de gelificantes y emulsionantes de laboratorio" y ha dejado claro "el divorcio conceptual y ético" que mantiene el cocinero
EFE 26-05-2008
Entre fogones se cocina la polémica, y es que el restaurador Santi Santamaría ha pasado hoy por los micrófonos del porgrama de la Cadena SER, la Ventana, donde ha respondido hoy a sus colegas que "no está solo" en sus denuncias del uso de aditivos en la alta cocina que "tienen consecuencias indeseables aunque no sean tóxicos" y ha asegurado que la industria química entra en los restaurantes de la mano de Ferrán Adriá.
"Yo le aseguro que tengo un enorme respeto al Señor Adriá" ha dicho Santamaría, "pero estoy divorciado conceptualmente y éticamente de esa trayectoria que este señor está poniendo en los platos. No me parece de recibo que en esta sociedad en la que se lucha para que haya productos frescos en el mercado que se deban sustituir por productos químicos".
Previamente, en una multitudinaria rueda de prensa, el cocinero había presentado "La cocina al desnudo", un ensayo con el que ganó el día 13 de mayo el I Premio de Hoy, que concede la editorial Temas de Hoy, con el que, dice, responde a "los insultos" y "juicios de intenciones" que ha sufrido desde que recibió el premio.
Santamaría ha provocado una enconada polémica con algunos de sus colegas porque aquel día criticó con dureza "el espectáculo mediático" que protagonizan algunos restauradores, que "llenan sus platos de gelificantes y emulsionantes de laboratorio".
"Siento respeto por Adriá -ha dicho hoy-. Es un colega y un gran profesional, pero me alejo enormemente de su cocina y de su ética. Hace causa con las organizaciones que defienden la introducción de esos aditivos en la cocina. Es su abanderado y quien legitima esos productos", ha asegurado Santamaría, que precisa que "no hay nada personal" en sus críticas.
Es a través del propietario de El Bulli, ha apostillado Santamaría, como las grandes industrias químicas "entran en los restaurantes", y ha pedido a los periodistas que "investiguen" cómo lo está haciendo.
El cocinero, propietario de cuatro restaurantes, tres de ellos con estrellas "Michelín", ha reclamado respeto para la libertad de información, sobre todo la que debería obligar a los restauradores a decir a sus clientes que van a comer platos hechos con productos como el glutamato monosódico, la metilcelulosa o lecitina de soja, y en qué cantidades, al igual que la industria alimentaria está obligada a hacer en el etiquetado de los alimentos.
"Yo no digo a nadie que no use esos productos, digo que informe. Yo no digo que son tóxicos, digo que tienen consecuencias indeseables. Todos debemos cumplir las leyes y cada día hay más celíacos, más alérgicos que sufren por culpa de la alimentación. ¿Por qué habiendo productos naturales que cumplen la misma función hay que usar otros?", se ha preguntado.
"¿Por qué se han puesto tan nerviosos?", ha apuntado en referencia a los colegas que han cuestionado sus denuncias, y ha anunciado que todos los beneficios de ventas de su libro se destinarán, a partes iguales, a la Fundación de Lucha contra la Esclerosis Múltiple y a otra, aún sin elegir, de defensa de los derechos del consumidor.
"Lo que yo defiendo es que se coma bien y sano. Yo jamás he usado esos ingredientes porque no tengo necesidad". Sus aditivos, ha repetido, son la sal, el vinagre, la pimienta o la harina.
Asegura que su libro está escrito con "respeto exquisito" y un "tono educado" y que es con él con el que quiere responder a todas las críticas, "incluidas las de una asociación -Eurotoques- que en el punto quinto de su carta fundacional defiende el uso de los productos naturales. Que paren de hacer daño", ha pedido.
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